GUIÓN BIOGRAFÍA MANUELA

NACIMIENTO, ENCIERRO EN EL CONVENTO, HUIDA CON FAUSTO D’ELHUYAR, RETORNO A QUITO
Se desarrolla en el antiguo Quito colonial, en una época en donde predominaban las clases sociales y en donde se disputaban los territorios y la opinión de la mujer no era tomada en cuenta.
Escena 1- Niñez y Adolescencia
Nacida en Quito el 19 de diciembre de 1797 en condición de hija ilegítima de la unión de Simón Saénz con Joaquina Aispuru; quien después del nacimiento de Manuela murió, quedando bajo la tutela de su tía Ignacia Aispuru.
Al cabo unos años, cuando el padre de Manuela decidió hacerse cargo de ella, tomó la decisión de enviarla al convento Sta. Catalina.
- Dn. Simón Saénz:
Madre Josefa, usted sabe que según las costumbres de la época mi hija ilegítima debe ser escondida y por ello escogí este convento para que usted tome la responsabilidad de criar a mi hija.
- Madre Josefa:
No se preocupe Dn. Simón, su hija su hija esta en las mejores manos, y cuente que su educación será la mejor.
Luego de ingresar al convento la madre Josefa dio las recomendaciones necesarias para su estadía en el convento.
- Madre Josefa:
Manuela, debes tener muy claro que aquí nos encargamos de fomentar la pureza, el sacrificio y las virtudes de cada persona; así que, debes ser muy obediente y cumplir con todas las reglas del convento.
Manuela únicamente prestó atención a lo que su superiora le decía.
A su lado siempre estuvieron sus esclavas Natán y Jonatás, quienes le brindaron el cariño y apoyo necesario que no tuvo en su niñez.
Pasaron los años y, una mañana, llegó Jonatás al convento a recoger la ropa de Manuela y le comentó que cierto guardia real quería entablar amistad con ella.
Aprovechando un domingo de salida, Manuela decidió ir al encuentro con su pretendiente, y al regresar al convento contó a Clarita su única amiga lo que había sucedido en aquel encuentro.
- Clarita:
Manuelita, veo que te estás enamorando; lo puedo ver en tus ojos.
- Manuela:
Ay Clarita! Como se te ocurre que yo me enamore con tanta rapidez. Es un hombre muy caballeroso y simpático, pero nada más. Su nombre es Fausto D’Elhuyar.
Después de poco tiempo, Manuela sin quererlo, reconoció que se había enamorado de él y tras comunicarse por cartas, empezaron a tener encuentros a escondidas, por supuesto, los familiares de Manuela se enteraron de lo que sucedía y su padre exigió que Fausto se presentara a la familia.
Todos los domingos, sus encuentros eran cada vez más esperados. Transcurrieron los meses y en uno de esos encuentros, Fausto le comunicó a Manuela que, por órdenes superiores, debía marcharse al Corregimiento de Otavalo.
- Fausto:
Querida Manuela, lamento decirte esto, pero debo marcharme y cumplir con la orden que se me asignó, prometo no dejar de escribirte, te recordaré siempre porque tu te convertiste en la dueña de mi corazón y permanecerás eternamente dentro de él.
- Manuela:
Lo que me has dicho me ha tomado por sorpresa amado mío, pero definitivamente quiero marcharme contigo, no quiero ni imaginarme como serían mis días sin ti.
- Fausto:
Querida Manuelita, piensa, muy bien en lo que quieres hacer, esto es demasiado arriesgado para los dos, reflexiona lo suficiente antes de aventurarte a semejante plan no quiero poner en riesgo tu honor y la dignidad de tu familia.
- Manuela:
Ya lo he pensado. Si tú supieras cuanto me atormenta esto, en lo que significa para mí esta determinación, quiero hacerlo y estoy más segura que nunca, no quiero perderte amado mío.
- Fausto:
Amor mío, déjame pensar estos días pues yo también necesito meditarlo. Te enviaré una carta con tu esclava, con la respuesta y quiero que estas atenta a recibirla.
Llegó el día previsto y recibió la carta, y en ella estaba la respuesta de Fausto, quien aceptaba la compañía de Manuela y el lugar y la hora en donde le esperaría para su huida.
Luego del largo viaje llegaron a la hacienda de una pariente de Fausto quien se encontraba en Pasto, aquí vivieron felices, hasta que Fausto llegó con la desagradable noticia de que debía marcharse de nuevo.
- Fausto:
Manuelita, no es buena noticia la que tengo que darte. Ha llegado de Quito la orden de trasladarme a Pasto. Mi amor será difícil que vengas conmigo, pues debo residir de manera estable en el recinto.
- Manuela:
Pero explíqueme con tranquilidad; ¿qué quiere decir con eso? No entiendo bien.
- Fausto:
En realidad…no quería darte esta nueva, pero es mi deber comunicarte, pese a que te pueda causar daño. No puedo eludir responsabilidades que tengo con el ejército español.
- Manuela:
¿Quiere decirme que se va y me deja? No es justo lo que me está haciendo, deje todo por nuestro amor y me sale con semejante cosa. No sabe el gran sufrimiento que me provoca.
Esta noticia sin duda causo mucho dolor a Manuela pues se resistía a creer lo que estaba sucediendo y comprendió, que su fuga de Quito había sido en vano.
Poco después Fausto le comunicó que había hablado con dos familias que debían emprender viaje a Quito y que les había pedido la aceptasen en su caravana con el propósito de que no viajase sola.

- Manuela:
Veo que ud. Ha tenido la gentileza de organizar mi regreso. Le agradezco por su preocupación, no debía tomarse la molestia- le dijo en tono irónico.
- Fausto:
Manuelita, cómo puedes decir algo así. Sabes bien que lo único que me importa en la vida eres tú, y por ello, mi preocupación es legítima.
Al llegar a Quito Manuela fue la comidilla de la gente, todos murmuraban cosas de ella, lo que provocó más enojo de su padre, pues creía que Manuela era la deshonra de la familia.
Manuela no salía de su habitación, se sentía insignificante. Después de varios disgustos con su padre, éste decidió llevarla a un viaje a Panamá, para así alivianar las perezas que tenía con su hija.
MANUELITA SÁENZ Y JAMES THORNE.
En aquel entonces eran muy comunes los viajes de negocios en los que participaban las personas más influyentes de la época-
Panamá era una ciudad muy alegre y animada, muy diferente a Quito y quizás más parecida a Guayaquil, aunque más calurosa. Las calles y las plazas eran los paseos de las damas que, con sus sombrillas y abanicos, caminaban luciendo sus finos vestidos de lino, seda o algodón. La ciudad estaba llena de vendedores que aparecían por todas partes ofreciendo en venta sus mercancías.
Escena 2- Viaje a Panamá, encuentro con James Thorne
Después de que Manuela escapara con el Capitán Fausto. Para el chismorreo quiteño, no pudo haber comida más gustosa que la fuga de la hija del aristócrata Dn. Simón Sáenz.
¿Dónde estuvo? ¿Cuánto tiempo la tuvo el capitán? Nadie lo supo; pero el principal interés del padre era hacerla casar con alguien distinguido para así callar a los murmuradores. En los tiempos liberales, nadie se casaba por amor. Muchas veces la novia no conocía al novio, y sin esfuerzo, Don Simón encontró el novio apropiado para Manuela aunque le doblaba la edad, pues este médico tenía 40 años.
- Dn. Simón:
Querida hija he encontrado un distinguido medico inglés llamado James Thorne, para tu matrimonio he notado que tiene un gran interés por ti puesto que me he fijado en ello.
- Manuela:
Pero padre no es correcto que me case con un hombre al cual no amo.
- Dn. Simón:
Pero tu matrimonio salvará nuestra dignidad ante los murmuradores del pueblo quiteño. No debería importarte eso ahora, después de la deshonra que nos has causado, con el tiempo llegarás a amarlo.
- Manuela:
Está bien. Si así lo deseas lo haré es lo menos que puedo hacer después de todas las decepciones que te he causado. ¡Aunque no lo ame!

James Thorne vivía en Quito, era caballero, tenia fortuna. Pero casi no conocía a Manuela pero tenía gran interés en ella. James Thorne pertenecía a la alta sociedad. Don Simón estaba satisfecho porque sabía que su hija haría vida social.
La boda quedo concentrada y la noticia despertó la envidia de todos. Pero la sorpresa fue mayor, cuando vieron venir de Europa el ajuar de la novia, ricamente bordado de piedras preciosas y seda.
Llegada la fecha, el matrimonio de Manuela fue el acontecimiento social más destacado, ya que se casaron por la iglesia. La celebración duro tres días, hubo lujos, con una selecta y enorme concurrencia.
Iniciada la vida de casados, los tropiezos vinieron en seguida, la diferencia de edad y la frialdad, mataron la alegría de Manuela, que a los pocos meses estaba ya desilusionada, lamentando su equivocación. Su vida era insípida.
- Manuela:
Siento que mi vida no tiene sentido, cometí un gran error al haber aceptado como esposo al Dr. Thorne nunca pensé sentirme tan desdichada al estar a su lado, mis días junto son los amargos y duros de mi vida.
Jonatán que la comprende, pronto la puso en contacto con su primer amor. Fue cuando Manuela volvió a ser alegre, entusiasta. Ya no le importo la frialdad de su marido, porque el fuego lo encontró en otra parte. Multiplicaron las fiestas y en ese bullicio de la música y licor Manuela hacia sus escapadas.
Y a pesar de esta vida divertida, la felicidad anhelada, Manuela no pudo conseguirla, su corazón vacío espera algo mejor.
En este estado emocional, James Thorne hizo sociedad con el suegro y debía irse a Lima. Llevando consigo a su mujer. Manuela acepto complacida, como escape de su vida insípida y aburrida en Quito.
Después de una larga travesía llegaron a Lima donde James Thorne compro una casa bella y elegante, con jardines y avenida. Lima les abrió las puertas, vinieron las visitas, las recepciones en la corte, era tanta la admiración de Manuela que exclamó: “Esto es vivir” En Lima encontró a una ecuatoriana Rosita Campusano, nacida en Guayaquil.
- Rosita Campusano:
Bienvenida Manuelita, que grato es tenerte aquí, estoy segura de que llegaremos a ser muy buenas amigas en mi encontrarás a una hermana en la cual puedes confiar.
- Manuela:
Gracias Rosita por ser tan amable conmigo y por brindarme tu apoyo a cada momento
Al cabo de unas semanas recibió la visita de su padre, a quien le expuso su voluntad de regresar a Quito.
Poco días después, utilizando todas sus habilidades, pudo convencer a Thorne de que le permitiera viajar a Quito en compañía de su padre.
Regreso a Quito, primer encuentro con Bolívar
En Quito era notorio el movimiento; la gente se aprestaba a recibir a Bolívar y sus tropas que de un momento a otro estaba por llegar. La gloria de Quito iba quedar fortalecida con la presencia del Libertador.
El cielo se había despejado y el Pichincha estaba deslumbrante. Creció el griterío y ya era posible divisar a los cabalgantes.
Escena 4
Una vez cerca, pudo ver que el Libertador era moreno y delgado; su casaca con galones dorados lo distinguía; saludaba a los balcones y a toda la gente de la calle. Manuela se preparaba para lanzarle flores, en sus manos tenía una corona de laurel. Luego de un beso, arrojó la corona que fue a golpear su hombro y luego cayó al suelo; alguien la recogió y se la entregó. Bolívar levantó la vista mirándola con sus ojos profundos, e inclinó su cabeza cortésmente.
Manuela recibió la invitación especial para el homenaje al libertador y su comitiva. Cuando se inicio el baile, permitió la primera contradanza a don Juan Larrea. Una vez terminada la pieza Manuela se reintegro al grupo de invitados. Bolívar se aproximo hacia ella.
- Bolívar:
Señora mía, brindo por vuestra ciudad, y por tanta belleza e inteligencia que he descubierto en sus cautivadores ojos.
- Manuela:
Muchas gracias por sus buenos deseos y por ser tan cortés conmigo.
Manuela había escuchado tanto del libertador, acerca de su galantería con las mujeres, de sus amores y aventuras, de tal suerte que sus palabras no le sorprendieron en lo absoluto.


Licen aquí le envío lo que rectificamos, nos falta la última parte, pero quedamos todos en reunirnos el fin de semana para terminarlo y presentarle. Gracias

























EXILIO DE MANUELA A JAMAICA

Desde el momento en que Bolívar inició su viaje hacia Cartagena, con el objeto de viajar a Europa, Manuela empezó a sufrir persecución, prisión y exilio.

- Manuela:
Mi querido Simón se ha ido, me ha dejado sola, me encuentro con profunda tristeza pero esto no será motivo para no seguir adelante.
Manuela se recupera y sigue actuando como revolucionaria
El general Francisco de Paula Santander (1792-1840) fue electo Presidente. Una vez en el poder dio la orden de que Manuela Saénz sea expulsada de Colombia.
- Manuela:
He sido víctima de persecución y exilio.
Es enviada de Colombia en el primer buque que llegó a Cartagena, y que zarpaba para Jamaica.
Al llegar manuela a Jamaica es recibida por Maxwell Hislop:
- Maxwell Hislop:
Querida amiga Manuela sea bienvenida, tenga a bien recibir mi ayuda en lo que esté a mi alcance.
- Manuela:
Le agradezco su hospitalidad bondadoso caballero.
Manuela llegó con sus tres esclavas y con las pocas pertenencias personales que logró llevar; entre ellas, los archivos del Libertador, celosamente guardados por ella. Allí vivió algún tiempo.
- Manuela:
He decidido regresar a mi tierra natal por que el aislamiento y la soledad no las aguanto más por lo que armare un viaje de regreso.
Su fiel esclava Natán se enamoró de un negro llamado Eucario y decidió quedarse a vivir allí. De este modo, Manuela partió con sus otras dos esclavas, Jonatás y Rosa, con las que ahora era más una hermana en la miseria y en la tristeza del exilio, que una patrona. Ni bien llegó al Ecuador, fue expulsada por el presidente Vicente Rocafuerte, ante el temor de que ella protestara por el asesinato reciente de su medio hermano, el general José María Sáenz. Él había organizado y dirigido un movimiento nacionalista llamado «El Quiteño Libre», contra el gobierno del general Juan José Flores, y, quizá por ello, éste tampoco se la jugó por ayudarla.


Exilio en Paita y Cartas de Manuela
Manuela se encuentra sentada, pensativa, escribiendo en su diario de repente llega:
José Garibaldi
Hola como se encuentra Doña Manuelita ha pasado mucho tiempo desde la última vez que la he venido a visitar.
Manuela Sáenz
Como esta Don José le veo mal ¿está enfermo?…..si es así para esos males Jonathás le puede aplicar unos ungüentos en la espalda que aliviara cualquier dolor.
José Garibaldi
Gracias usted como siempre tan amable aunque ya no pueda caminar sigue teniendo las fuerzas para seguir viviendo y luchando como siempre.
Luego de la corta visita y conversa del señor Garibaldi, el ánimo de Manuela decayó motivo por el cual Jonathás se puso de mal humor.
Jonathás está con gripe de esas que llaman “quiebra huesos” mientras que Páez, Córdova y la Mar no dejan en paz a la Libertadora, los tres perros se deshacen ante el cariño de Jonathás mientras que Santander el perro de Manuela esta viejo y cojo hay que fusilarlo para que ya no sufra pues le paso un coche encima.
Manuela se inunda cada vez más en tristeza al no recibir ninguna repuesta de las cartas enviadas a sus parientes en Quito, se siente sola y en el olvido
Manuela
“Que contraste Simón: de reina de la Magdalena, a esta vida de privaciones. De caballeresa del sol a matrona y confitera. De soldado de Húsar a suplicante. De coronel del ejército a encomendera. ¡Basta! Me largo de lima.”
Paita-Perú, 1856.
La difteria tomo a algunos pacientes en Paita, el 19 de diciembre de ese mismo año muere Jonathás sirvienta de Manuela Sáenz, 4 días después el 23 de diciembre a las 6 de la tarde muere Manuela Sáenz

Estudiantes
2o. ciclo UTPL.LOJA - ECUADOR.

Comentarios

  1. En este día tan especial para Ecuador, me permito publicar un guión realizado por un grupo de estudiantes, quienes ponen a vuestra disposición esta herramienta para ser trabajada en el aula de clases.

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